La situación actual es paradójica. Los anunciantes tienen dificultades para llegar al target joven. Estos consumen cada vez menos televisión, leen menos prensa e incluso escuchan menos radio – sustituida por el Ipod, los podcasts y la música vía streaming-.

    Los jóvenes (y no tan jóvenes) consumen cada vez más tiempo viendo vídeos en Internet, que  soprendemente no llevan publicidad.

    Esta paradoja es el origen de Prusland, un mercado en el que los anunciantes se ofrecen a los productores (ese talento anónimo que producen vídeos virales) y éstos eligen la pieza publicitaria que más les guste a cambio de ser remunerados por una determinada cantidad de dinero por cada mil visionados.

    Prusland hace el resto. Junta la pieza publicitaria con el vídeo viral que echa a andar por la Red con la ayuda añadida de otra figura – el distribuidor  (blogueros, personas activas en redes sociales, webs)- que, tras un acuerdo, puede llevarse una parte de lo que consiga el productor.

    ¿Quiénes participan en Prusland?

    Prusland es un mercado donde participan tres tipos de roles.
    En este gráfico te lo explicamos:

    Esquema de Prusland

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